Estas próximas elecciones de concejales y alcaldes traen predeciblemente y como cada vez, una avalancha de publicidad en las calles que no hacen sino estorbar la visión, afear la ciudad, llenar de basura y hacernos alegar una vez más como viejas gruñonas.
Sin embargo me he sorprendido de la creatividad de algunos candidatos, que al parecer concientes de este astío de los ciudadanos, han optado por darse a conocer a través de pequeños "obsequios" para la gente. Asi por ejemplo, en la feria de la fruta y la verdura que se pone los Domingos en Grecia con Avenida Ossa, me regalaron espejos para la cartera (al reverso con el nombre del candidato), una bolsa con 4 caramelos y una banderita con un texto promoviendo al candidato, e incluso bolsas de feria con el nombre impreso del aspirante a ser elegido: "Le vendo mi voto por una de esas bolsas" le dijimos con mi pareja al señor que las repartía como broma, quien feliz nos obsequio como 3 bolsas, las que inmediatamente dimos vuelta para que quedaran blancas, y seguimos felices nuestras compras.
Creo que es una muy buena idea hacer publicidad de esta forma, pues al menos el dinero de dicha publicidad se gasta en algo que sirve a las personas, y no en afiches que terminarán con suerte en el basurero de la esquina si no es botados en algun rincón de la calle. Con estos regalos la gente se va con una sonrisa de oreja a oreja, y es que los chilenos somos asi, nos encanta que nos den degustaciones en los supermercados, que nos den cupones para participar en concursos al hechar vencina, que la promotora de la calle nos regale una muestra del nuevo shampoo, en fin. Eso es aprovechar una característica cultural para hacer campaña política, algo que a mi parecer es sumamente creativo.






